miércoles, 23 de febrero de 2011

Un Alcalde en el PSOE

En Córdoba no es nuevo que haya cofrades concejales. Sólo en la presente legislatura, José Joaquín Cuadra, Rafael Jaén y David Luque –vaya, uno por grupo− han sido y son cofrades antes que ediles, pero ninguno de ellos fue incluido en las listas por su condición de nazareno ni lo alegaron para reclamar un puesto. A Paco Alcalde le cabe el ¿honor? de ser el primer ex presidente de la Agrupación de Cofradías que se ha dejado seducir por los cantos de sirena de un partido político y ha aceptado sumarse a una candidatura. 

El salto (sin red) que ha dado Paco Alcalde es cualitativo. Por primera vez, alguien «aporta» (¿generosamente?) su condición de conocido ex dirigente cofrade para optar a un sillón en Capitulares, y eso –no otra cosa− es lo que ha originado el revuelo que ha levantado su inclusión; bueno, eso y la conocidísima trayectoria anterior del candidato, de la que sólo hay que recordar su proximidad a Miguel Castillejo: «Yo me presenté a la presidencia de la Agrupación porque me lo pidió don Miguel», ha reconocido alguna vez.

La mano amiga de Rosa Aguilar, que tan vistosas como inútiles «giras de promoción de la Semana Santa de Córdoba» realizó de la mano de Paco por varias ciudades españolas, ha estado sin duda detrás −o quizá delante− de la decisión de Alcalde, a quien no acabamos de ver como un diputado de tramo que lleve, palermo en mano, a los cofrades en filas bien formadas con papeletas del PSOE en vez de cirios en las manos. Los cofrades siempre han votado a quienes han querido, pero no porque hubiera un nazareno como figurante en una u otra lista.

Pero el bueno de Paco no ha sido el primero en escuchar esos cantos de sirena. Ya en 1995, en el primero de los tres intentos fallidos de José Mellado de alcanzar la Alcaldía de la capital, su partido tentó a Rafael Zafra, presidente de la Agrupación de 1975 a 1979, que había sido militante del PSOE (se había dado de baja en 1986), pero éste rechazó la invitación. Idéntica oferta se hizo el mismo año a Juan Villalba, esta vez por los tres partidos, cada uno por su lado. Pero Zafra y Villalba midieron, con acertada prudencia, las consecuencias que la decisión tendría no ya para ellos, sino para el movimiento cofrade al que habían representado.

Paco Alcalde se ha dejado seducir por los cantos de sirena del PSOE, y está en su derecho. Pero basta leer la «Odisea» o conocer la leyenda de Lorelei para saber cómo acaban los que atienden esos cantos.


Publicado en ABC Córdoba el 23 de febrero de 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario