domingo, 28 de febrero de 2016

Sobre el padrenuestro sacrílego de Colau

El Padrenuestro sacrílego de la Colau es eso, una versión sacrílega del Padrenuestro, que ofende las creencias y sentimientos de la gente que se proclama católica, yo entre ellos. Vaya eso por delante.


Pero decir lo que dijo esa fulana no es delito. Desde el punto de vista religioso es pecado, pero dudo mucho de que eso le preocupe lo más mínimo a esa hija de su madre.

Hace unos meses asistí a una conferencia de un catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado que dejó las cosas muy claras. Él es católico practicante, que conste, y dijo lo siguiente:

Hacer una ofensa en la calle o en un local a cualquiera de las creencias de alguien puede ser un acto de mal gusto, un afán de provocar y todas esas cosas, pero no es delito penal, es ejercicio de la libertad de expresión. Estoy de acuerdo: a mí me molesta que una hija de su madre ofenda mi fe, pero eso no merece una sanción administrativa ni penal desde mi punto de vista (ni desde el de la ley, que es el que ahora cuenta).

Otra cosa es cuando la ofensa se hace en el interior de un recinto religioso (iglesia, capilla, mezquita, sinagoga). Entonces -dijo el conferenciante- sí es un delito tipificado en el Código Penal, porque atenta contra un derecho fundamental de las personas recogido en la Constitución: la libertad religiosa. Leer o recitar el Padrenuestro blasfemo en una iglesia sí sería delito, como lo es atarse a la Cruz del Cristo que hay en la Catedral de la Almudena (lo hicieron dos zorras de Femen) o lo que hizo la hija de puta de la portavoz del Ayuntamiento de Madrid en una capilla de la Universidad: eso es delito tipificado en el Código Penal, ya que es un atentado contra la libertad religiosa de otros.

El mismo conferenciante, hablando de aconfesionalidad y laicismo, además de explicar las diferencias entre estos dos conceptos, señaló que por ejemplo en un Juzgado no debe haber Crucifijos (ni estrellas de David ni medias lunas), porque debe ser un lugar explícitamente neutral. ¿Y en los colegios y hospitales públicos? Dijo algo muy claro, que algunos de mis lectores no aceptarán: aunque no hay ninguna ley que ordene quitarlos ni mantenerlos, él veía racional, lógico y respetuoso que no se pusieran donde no los hay, pero que no se quitaran de donde están ya puestos. Lo veo muy sensato, aunque -repito- algunos de quienes me leen no compartirán este criterio.

Termino con dos observaciones:

1. Habrán observado que de vez en cuando he entreverado mi post de juicios y valoraciones sobre personas. Alguien las puede considerar ofensivas, pero son un ejercicio de mi libertad de expresión que no constituye delito (si se ofende el aludido /-a, que se aguante como yo me he aguantado con deportividad ante el Padrenuestro blasfemo). Puede ser -como el citado Padrenuestro- mala educación o mal gusto por mi parte, pero eso no es un problema jurídico.

2. Estoy seguro de que la fulana que hizo ese Padrenuestro no tendría ovarios para hacer una versión análoga de cualquier sura del Corán. Porque, a la vista de lo que estoy viendo, el autodenominado progresismo (todo lo que hay desde el PSOE hacia la izquierda, con retazos de C's y nacionalistas), la tolerancia religiosa consiste en insultar y ofender a la Iglesia Católica en nombre de la libertad de expresión, y en respetar escrupulosamente al Islam en nombre del multiculturalismo.

He dicho.

(Publicado en mi cuenta de Facebook el 19 de febrero de 2016)

Apuntes de un profesor en la recta final (1)

Esta mañana he terminado mis clases con una hora de ese bodrio didáctico de la Logse llamado "Proyecto" en un grupo de unos quince alumnos de 4º de ESO. Como me parece una pérdida de tiempo, dedico esa hora semanal, que ni siquiera lleva nota a final de curso, a actividades de mi materia por supuesto, pero en un tono y un ambiente más desenfadado y más relajado. Y así, pasamos la hora leyendo poemas y relatos y comentándolos después, sólo de viva voz, con el grupo de alumnos que me tienen que aguantar a esa hora.


Hoy, en el último cuarto de hora, se me ha ocurrido ponerle un poema de Benedetti, que se titula Te Quiero y que muchos de mis amigos de Facebook conocerán. Pero no les he dado el texto de primeras, sino que he abierto el ordenador y les he mostrado dos YouTube en los que se canta ese poema; en el primero son Los Sabandeños, en el segundo Nacha Guevara. Antes de darle al play por primera vez les he explicado quién fue Mario Benedetti, cómo y cuándo hizo ese poema, en qué circunstancias estaba su país, Uruguay, cuando él lo escribió... Y le he dado al play.

Desde el principio los chicos se han sentido electrizados por la la canción, cuyos versos -en la versión de Los Sabandeños- aparecían sobreimpresionados en la pantalla, que ellos miraban fijamente.

"¿Se puede aplaudir?" ha preguntado uno al terminar la canción. Le he dicho que no.

Luego he repetido la canción, esta vez en la voz inigualable de Nacha Guevara. Y otra vez sus ojos se han pegado a la pantalla, en la que yo había puesto el texto del poema mientras sonaba la cantante.

Ha tocado el timbre justo al acabar la canción. Y varios de mis alumnos han salido cantándola por los pasillos: al oírlos he sentido una alegría interior inmensa. Porque que unos chicos salgan de una clase que en teoría les importa un bledo -ya digo, no tiene nota- cantando una canción que de nada conocían, es más de lo que puede esperar este profesor de Secundaria que, a estas alturas de su vida, poco tiene que ofrecer y que se bate ya en retirada del campo de batalla de la docencia.

Y os he querido compartir esta emoción, que ha justificado un día más mi acierto al elegir la profesión de la docencia de adolescentes que, como he dicho muchas veces, es el trabajo más bello del mundo. Os dejo con el enlace de Nacha Guevara cantando Te quiero. Y buenas noches.


(Publicado en mi cuenta de Facebook el 25 de febrero de 2016)

sábado, 23 de enero de 2016

Lo que nos merecemos

Dicen algunos que Córdoba no se merece lo que tiene. Me refiero a la patética "alcaldesa" Isabel Ambrosio y sus impresentables actitudes y decisiones. (Entrecomillo lo de "alcaldesa" porque es sólo un títere en manos de otros, sin personalidad ninguna, una víctima de libro del síndrome de Estocolmo en política).


Pero... ¿de verdad que Córdoba no se merece lo que tiene? Yo tengo mis dudas, que se basan en lo que veo si miro hacia atrás, hacia un pasado aún reciente...

Si miramos atrás vemos a una alcaldesa de fantoche, de charanga y pandereta llamada Rosa Aguilar, que hubiera dado a Valle-Inclán materia prima para varios esperpentos (y ríase usted de la Farsa y licencia de la reina castiza).

De la mano de Rosa Aguilar estaba el inefable Rafael Gómez, alias Sandokán, un tipo cuya vida podría servir de inspiración a un culebrón costasoleño, que se postuló como alcalde hace poco más de cuatro años y sacó cinco concejales (no por arte de magia, sino porque lo votaron varios miles de cordobeses).

La otra pata del trípode era el cura Miguel Castillejo, al que todos en algún momento de nuestra vida rendimos pleitesía e hicimos el rendivú, hasta que llegó un obispo (Asenjo) que lo puso en un sitio del que -a la vista de los hechos- nunca debió salir: quizá su sitio hubiera sido la parroquia de la aldea de Cuenca, cerca de su querida Fuente Obejuna.

Ni Aguilar, ni Sandokán ni Castillejo son ya nada en Córdoba, pero de aquellos polvos... Bueno, sí, Rosa Aguilar, aunque está ya fanée, ajada físicamente, más lamentable y despreciable que nunca, conserva una parcela de poder en la Consejería de Cultura... una parcela -de parcelas sabe mucho doña Rosa- que le cuida en nuestra provincia su amigo -tal para cual- Franscisco Alcalde, otro que bien baila (siempre, eso sí, que el baile lo pague otro que le dé calor y cobijo, llámese Miguel, Juan Pablo o Rosa). Porque Francisco Alcalde es otro cordobés que vaya tela... A la vista de su biografía -que alguien deberá escribir en su momento- se me antoja que el único renglón digno en su currículum es el que dice "antiguo alumno salesiano".

Pero nos queda un último personaje: inefable, eterno, invariable, que sigue en pie como las pirámides de Egipto pese al paso del tiempo y la erosión. Quizá él sea el símbolo perfecto de lo que Córdoba es y de lo que Córdoba se merece. Lo veo por la calle y compruebo que él no está desgaste; no sé si se habrá hecho alguna operación (que alguien le habrá pagado, por supuesto) o es que la concentración en su persona de muchos medios de Moriles, muchas partidas de dominó, muchos peroles subvencionados y muchos pactos con muchos demonios a lo largo de los años lo mantienen así de impoluto... Me refiero al ínclito, al inconmensurable, al único Francisco Castillero, presidente de la Academia Cordobesa de la Caspa, llamada también Federación de Peñas Cordobesas. (Me han entrado ganas de escribir su nombre y apellidos sobre mármol de Carrara, o con letras mayusculísimas, pero me he controlado, que conste).

Isabel Ambrosio, Rosa Aguilar, Rafael Gómez, Miguel Castillejo, Francisco Alcalde, Francisco Castillero... eso es Córdoba. No nos equivoquemos. Nuestra tierra da con generosidad frutos de esta especie, que nacen de nuestro humus, que se alimentan con lo mismo que nosotros, que crecen alentados por quienes en algún momento los hemos votado o aplaudido o reconocido, y sobre todo por quienes callamos ante sus tropelías y no les dimos en el momento oportuno su merecida y abundante dosis de desprecio, de olvido, de silencio mortal.

De modo que si en Córdoba hemos regado la tierra para que dé cosechas como ésta... ¿de verdad que no nos merecemos los cordobeses lo que tenemos encima? Quizá hasta sea poco para lo que realmente merecemos...

martes, 5 de enero de 2016

Marxistas de salón



A propósito de este artículo, añado mi comentario:

Yo también conozco a marxistas cordobeses de chalet, de casa en la Costa del Sol, de bachilleratos en las Teresianas y veranos en Suiza o en Irlanda. Chicas marxistas que iban a clase con abrigos de visón, tomaban los apuntes con bolígrafos Cross de oro y luego daban carnets de demócratas en las asambleas de la Facultad, que soñaban con casarse con un estudiante de Derecho que quería ser abogado laboralista y acabó en el despacho de papá (defendiendo a las constructoras de Marbella). Chicas marxistas a las que se les permitía no hacer un examen el día señalado -sábado- porque ese día "tenían que ir" a la boda de una amiga. Y chicos marxistas que con Franco vivo y coleando llevaban ostensiblemente libros con poemas de Bertolt Brecht o de Maiakovski y que luego acabaron dirigiendo una edición del ABC, o mamando subvenciones públicas como directores generales de la mal llamada Memoria Histórica. Sí, yo conozco también a marxistas de chalet. Y de abrigo de visón. Y de angulas de Aguinaga, que esas sí que son auténticas, no las gulas que anuncian en la tele.

domingo, 3 de enero de 2016

¿Comercio justo?

He entrado hoy, creo que por primera vez en mi vida, en una tienda de las que alardean en su fachada de "Comercio Justo". La tienda tenía el mismo aspecto que cualquier otra, y la dependienta también. Los precios, eso sí, eran algo más caros, sobre todo porque en su mayoría venían de países lejanos y claro, hay que pagar los portes.

Al salir me he hecho unas preguntas: la modesta panadería de las chicas, tan simpáticas, a las que compro el pan cada día, que son a la vez jefas y empleadas, ¿es una tienda de comercio "injusto"? A mí me parece que lo injusto es el horario que ellas tienen que soportar para poder llevar algo digno a sus familias. Los productos no son peores que los del autodenominado "comercio justo", y los precios son aproximadamente iguales, quizá algo más baratos (los más lejanos son las obleas de Cipérez, Salamanca).


¿Es una tienda de comercio "injusto" la papelería que hay justo bajo mi casa? ¿Lo es la zapatería de la esquina, donde me atienden siempre con amabilidad y eficiencia? ¿Es injusto el beneficio de otra tienda, esta vez de ropa, situada en mi mismo bloque y que vende confección a buen precio y calidad, ideal para vestir de diario?

No sé por qué, pero lo del autodenominado "comercio justo" siempre me ha parecido un timo, una especie de chantaje afectivo. Y la visita que he hecho hoy a uno de esos establecimientos me lo ha confirmado. Por tanto, seguiré comprando donde siempre, mirando por encima de todo la relación calidad/cantidad/precio.

(29 de diciembre de 2015)

¿Quiénes son los ricos?

"Si los ricos no comparten, que tengan cuidado", dice el mediático Padre Ángel. Y como parece que es un hombre inteligente, además de cargado de buenas intenciones, yo le pido: "Padre, defíname exactamente qué es un rico, quién es rico y quién no lo es".


Siempre he pensado que hablar de ricos, genéricamente, es peligrosísimo, como hablar genéricamente de gitanos, negros, musulmanes, católicos o madridistas. Porque todo el mundo es rico para alguien y pobre para alguien. Yo soy un muerto de hambre para las Koplowitz, por ejemplo, pero un potentado para algunos vecinos de la calle Torremolinos de Córdoba. Y un vecino de la calle Torremolinos de Córdoba puede ser para mí un muerto de hambre, pero es un potentado para una madre de siete hijos que vive en la República Centroafricana.

Por tanto, Padre Ángel, haga un paréntesis en su benemérita labor y en sus apariciones mediáticas y dígame con exactitud: ¿Cuándo empieza uno a ser rico? ¿Somos todos ricos o pobres, sin posiciones intermedias? Sé que habla en términos económicos y patrimoniales, no en términos morales o culturales, donde por cierto también hay pobreza, no siempre vinculada a la económica.

Por favor, dígame quién es rico, dígame a partir de qué nivel de renta -cifrada en euros exactos- uno deja de ser pobre, o -hacia abajo- empieza a serlo.

Mientras tanto, no haga afirmaciones tan llamativas y amenazantes.

(2 de enero de 2016)

Capitalidad cultural 2016



Estamos en 2016 y, como sabemos desde 2011, no seremos Capital Cultural de Europa. La verdad es que, nos guste o no, aunque nosotros tengamos mucha más historia y mucho más arte (del pasado) que San Sebastián, la ciudad vasca nos gana por goleada en actividad cultural presente, en actividad económica y en nivel de vida.

Pero es que no quiero ni pensar lo que sería una Córdoba Capital Cultural con el actual equipo de gobierno en el Ayuntamiento, caracterizado por el sectarismo, la tricefalia y la gilipollez institucionalizada. Basta ver a las tristes figuras de la alcaldesa, (Isabel Ambrosio), del primer teniente de alcalde (David Luque), del que se cree alcalde pero sólo tiene 4 concejales (Pedro García), del que es realmente alcalde porque tiene de rodillas a PSOE e IU (el de Ganemos, no sé cómo se llama ni me importa)... sin olvidar al Alcalde con mayúscula (sólo por el apellido), un analfabeto que ha metamorfoseado su condición de lacayo de Castillejo en la de okupa de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía por obra y desgracia de la ajada Rosa Aguilar,

No quiero ni pensar, digo, en las actividades culturales que esos personajes meterían en un programa que tendría como espectadores a ciudadanos de toda Europa, ni en la sarta de mentiras que derramarían sobre nuestra historia pasada.

Así, mejor que no tengamos la Capitalidad Cultural. Nos hemos ahorrado ser la vergüenza y el hazmerreír de Europa.

(3 de enero de 2016)



martes, 15 de diciembre de 2015

Reflexiones sobre Izquierda Unida

He visto el spot publicitario de IU-UP. Y allá van unas reflexiones:

1. Es curioso el cambio de nombre: Primero (en las elecciones de 1977, 1979 y 1982) se presentaron honradamente con sus siglas verdaderas (PCE). Luego Anguita, que es inteligente, se dio cuenta -en 1985, casualmente poco antes de la caída del Muro de Berlín- de que en el mundo actual es indecoroso presentarse con esas siglas, que arrastran detrás millones de muertos por la opresión, el hambre y la miseria. Y cambió el nombre oficial a IU, en la que se integraron originalmente grupos pintorescos que no sumarían en total más allá de una docena de militantes, como el Partido Carlista y la Federación Progresista. En IU dijeron entonces que la coalición era un guiso, en el que el PCE eran la carne y los demás la guarnición. El Partido Carlista era un pintoresco partido tradicionalista y revolucionario (toma ya oxímoron) fundado por el cacao mental de un pretendiente a la corona por la rama carlista llamado Carlos Hugo de Borbón. La FP liderada por Ramón Tamames fue la formación creada en una mesa de café por este histórico tránsfuga, un personaje que fue catedrático de Economía que se las dio de intelectual en el tardofranquismo (escribió libros de historia sin ser historiador) y que, después de pasar por el PCE (fue su candidato a la Alcaldía de Madrid en 1979), renegó de la hoz y el martillo para fundar ese micropartido y finalmente se colocó en la órbita de Aznar, momento en el que se le perdió la pista. Bien ganado tiene, pues el título de Vicario General de la Congregación de los Tránsfugas, cuyo sumo pontífice, ya fallecido, será eternamente Francisco Fernández Ordóñez.

Éste es el origen real de IU, una formación que, al mismo tiempo que ocultaba el nombre del Partido Comunista en las convocatorias electorales, iniciaba -de la mano férrea de leninista impenitente de Anguita, que se erigió como Califa Rojo de Córdoba antes de dejar tirada a la ciudad a los dos años de que le regalara una histórica mayoría absoluta- un proceso de radicalización que rompía con el buen trabajo que el PCE había hecho en la Transición y que, si en un principio le dio buenos réditos electorales, fue degenerando hasta la actual situación de IU, que no es otra cosa que un depósito de Residuos Sólidos Humanos.

2. Ahora, viendo que el nombre de IU está amortizado, quieren renovarse y le dan un viejo nombre, UP, Unidad Popular, que tiene ecos de Salvador Allende y la épica misticosa del Chile que preparó el camino a Pinochet y su dictadura. Quizá a Alberto Garzón le gustaría haber llamado a su "nueva" coalición con un nombre más castizo, como por ejemplo Frente Popular de Izquierdas, ya que a ellos les gusta evocar -lo hacen con frecuencia, sobre todo porque no tienen nada que ofrecer de cara al futuro- la Guerra Civil de 1936, y quién sabe si repetirla, a ver si esta vez la ganan.

3. Voy al vídeo. Sale el rostro juvenil y aparentemente inocente de Alberto Garzón. Parece un buen chico y un político preparado, pero hay que desconfiar a la vista de lo que tiene detrás, y sobre todo de quiénes tiene a sus órdenes: basta ver a su siniestro Pedro García, portavoz de IU en el Ayuntamiento de Córdoba y posiblemente el político más impresentable que ha tenido la coalición en sus muchos años en nuestro Consistorio (y eso que el corrupto prevaricador de Herminio Trigo puso difícil el registro y alto el listón).

Sigo. Sale un primer plano de Alberto Garzón (yo me cambiaría de apellido, por cierto, huele a prevaricación aunque Alberto sea, de momento, inocente de tal delito) y dice "Venimos de muy lejos". El espectador ve entonces a Salvador Allende (1973), unas fotos retocadas de la Revolución de los Claveles (1974) y La Pasionaria en el Congreso (1977). Imágenes todas que se sitúan antes de la caída del Muro de Berlín, seguramente porque después de 1989 la ideología que sustenta todavía a esos soñadores no ha tenido nada que ofrecer al mundo, o lo que ha ofrecido es tan vergonzoso que no le parece procedente recordarlo

Si esas imágenes evocan algo en gente de 50 años para arriba, dudo mucho que sugieran nada a quienes tienen menos de esa edad. Pero -y aquí es a donde voy- a IU-UP-PCE etc. se le ha olvidado incluir algunas imágenes de ese pasado tan mítico que quieren evocar, y que podrían dar una idea más exacta de su mensaje y sobre todo de sus propósitos. Yo creo que en la filmoteca o el archivo de IU-UP-PCE deben de tener por ejemplo imágenes más ilustradoras de lo que realmente son, por ejemplo:

a. Rafael Alberti, el poeta, departiendo amistosamente con su admirado Stalin.
b. Pol Pot dirigiendo un pelotón de purificadores de Camboya y liberando al país de burgueses y capitalistas.
c. Las multitudes entusiastas y alegres de la Corea del Norte actual, a la que los jóvenes comunistas españoles no dudan en ofrecer homenajes de vez en cuando.
d. Tanques soviéticos entrando en la plaza de San Wenceslao de Praga, o el joven Jan Pallach quemándose a lo bonzo para que el mundo no se olvidara de Checoslovaquia (se olvidó pronto).
d. El Conducator Nicolau Ceaucescu inaugurando alguna de las grandes obras que el pueblo de Rumanía levantó en la época de este gran líder.
e. Alguna foto de Paracuellos, o del Gulag, aunque sé que no hay muchas de este último.
f. Y, por supuesto, se le olvidó esta foto:
Es, en efecto, una foto que recuerda a los ciudadanos que perdieron la vida al huir del Paraíso de la Clase Obrera, desconocedores como eran del infierno que les esperaba en la Alemania capitalista.

Una última observación. Al final del spot el señor Garzón lanza su frase de campaña, su eslógan: "Por un nuevo país". Sobre este punto preguntaría yo a Garzón o a cualquiera de su cuerda: "¿Cómo se llama ese país nuevo que ustedes quieren hacer?", o dicho de otra forma, "¿por qué demonios no utilizan ustedes nunca jamás el nombre de nuestro país, que tiene un nombre y es España?". Es curioso, ni una sola vez en las últimas décadas, ni una sola vez, los comunistas disfrazados en IU han empleado en sus documentos, mítines y mensajes la palabra España como nombre propio, si acaso han hablado de una cosa que llaman "Estado Español" y que no sé exactamente qué designa. Yo creo que incluso les gustaría arrancar la E de las siglas de la formación matriz de la coalición, el PCE.

Termino con una pregunta: ¿Puede alguien de IU-UP-PCE explicarme el porqué de su odio a la palabra ESPAÑA, su desprecio al nombre de un país que, les guste o no, es el suyo?

domingo, 6 de diciembre de 2015

Reflexiones ante la cita electoral del 20-D


Curioso. El único partido que va a salir menos contaminado de los pactos postelectorales, porque irremediablemente los habrá, va a ser el PP. Curioso realmente, y el favor se lo han hecho los tres partidos (PSOE, C’s y Podemos) que presumiblemente van a ocupar las posiciones segunda, tercera y cuarta en los comicios, aunque no necesariamente en el orden en que las acabo de poner.


¿Por qué digo que sólo el PP va a salir incólume? Porque si gana en escaños, sólo pueden pasar dos cosas:

1. Para gobernar si gana, el PP tendrá que aliarse con alguien, presumiblemente C’s (sea éste el segundo, el tercero o el cuarto), aunque a mí no me resultaría repugnante un pacto a la alemana entre PP y PSOE si los socialistas españoles tuvieran la dignidad, la claridad y de ideas y el sentido de la democracia y del Estado que tienen sus homólogos alemanes o el patriotismo y la unidad de sus correligionaros franceses. Un pacto PP-C’s supondría, sin duda, algunas renuncias y concesiones por parte de los populares, pero también de los naranjas; el alcance de estas concesiones no está determinado, y dependerá del número final de escaños, pero sin duda algo de erosión habrá de producirse en los programas electorales respectivos. Si se abre este escenario y el PP, con o sin Rajoy a la cabeza, gobierna otros cuatro años, la experiencia nos dice que es evidente que en estos casos quien sale ganando es el grande, o sea, en este caso, el PP. Bastan tres ejemplos: en 2000, Aznar, que había llegado al poder en 1996 sin mayoría absoluta, tuvo que hacer grandes concesiones a los nacionalistas para vivir en La Moncloa, y cuatro años después arrasó con una mayoría absoluta incontestable; un año antes, en 1999, los seis concejales del PSOE en Córdoba capital apoyaron a Rosa Aguilar como alcaldesa de IU (los comunistas tenían once) para desbancar al popular Rafael Merino, que aunque había subido en dos concejales y tenía catorce se quedó a uno de la mayoría absoluta. ¿Qué pasó en 2003? Que doña Rosa, muy en su papel, devoró a sus mariachis del PSOE dejando los seis de 1999 en cuatro, cifra que se ha mantenido durante tres legislaturas (y encima el PSOE la hizo consejera, ministra y ahora otra vez consejera, en un curioso caso de favorecer a quien machacó a los del puño y la rosa cuando no eran de su cuerda). El tercer ejemplo es de libro: se trata de cómo el PSOE ha fagocitado ‒hasta hacerlo desaparecer‒ al histórico PA a base de la inteligente estrategia de darle carguillos, consejerías y otras prebendas a los andalucistas cada vez que han necesitado su apoyo para cuadrar matemáticamente en la Junta, Ayuntamientos o Diputaciones (y calmado la agobiante sed de poder que tenían los de Rojas Marcos y Pacheco).

En resumen, en una coalición de gobierno entre dos partidos de desigual representación, el pez grande se come al chico. Como casi siempre en esta vida, por supuesto.

2. Si gana el PP y C’s no llega a un acuerdo de gobierno con los populares (e incluso si no gana el PP), la única salida sería un Gobierno a tres bandas (siempre que los resultados reales se aproximen a lo que vaticinan las encuestas). El único denominador común de este Gobierno sería el odio al PP, en una reedición con coletas y sonrisas del malhumorado Pacto del Tinell, cuyos resultados ya conocemos a medio plazo (una victoria arrasadora del PP en 2011).
Pero, ¿de verdad es posible un Gobierno con tres partidos como el PSOE, C’s y Podemos? Si llega a ser posible y real, queda en evidencia que los tres han mentido al electorado en la campaña. Porque, seamos serios, no parece que las propuestas económicas de Rivera se parezcan mucho a las de Pablo Iglesias, ni el sentido de la unidad de España, sin cesiones a los nacionalismos y menos a los separatismos, que tiene Ciudadanos encaje bien con los innumerables apaños del PSOE, que como se ha visto es capaz de juntarse con separatistas, etarras, perroflautas y antisistema con tal de impedir que gobierne el PP (véase lo ocurrido en Ayuntamientos como los de Cádiz y Madrid, y esperen cuatro años a ver qué queda del PSOE en esos Consistorios).

Si, como digo, llegara a materializarse ese gobierno a tres con PSOE, C’s y Podemos (aunque no necesariamente en ese orden), está claro que viviremos una legislatura entretenida para periodistas, tertulianos y columnistas varios, pero la ciudadanía real estará asistiendo a un esperpento que Valle-Inclán hubiera sido incapaz de imaginar: un esperpento de incertidumbre, una auténtica merienda de negros en el banco azul, que el PP vería desde fuera, sufriendo como el resto de los ciudadanos pero sin mancharse de las excrecencias que indudablemente tal batiburrillo generará. Y eso sí, en unas condiciones así es absolutamente imposible que la legislatura dure cuatro años enteros: habrá que darse con un canto en los dientes si dura veinticuatro meses. Con ello se habrá manifestado una de las ventajas de acabar con el bipartidismo: una vida política a la italiana, con la inestabilidad institucionalizada, atomización del Parlamento y elecciones cada dos por tres.

En resumen, si el PP gobierna con apoyo externo tras las elecciones del 20-D la probabilidad de que el apoyador resulte menguado en los siguientes comicios es muy elevada: la experiencia lo avala. Y si no gobierna el PP, el tripartito que se forme sería un estrepitoso fracaso no por lo que hicieran los populares en la oposición, sino por las zancadillas internas que empezarían a producirse entre los tres socios. Porque también aquí tenemos experiencia: en lo que llevamos de democracia (más años que el franquismo ya), los experimentos de tripartitos (Cataluña) o polipartitos (¿alguien recuerda el pentapartido que malgobernó en Baleares hace un par de legislaturas?) demuestran que siempre acaban en fracasos estrepitosos.

Finalmente unas observaciones. Si los resultados electorales se aproximan a lo que dicen las encuestas, el escenario político de España será inédito desde la muerte del dictador, con los siguientes rasgos destacados:

1. Desaparición en la práctica del PCE y sus herederos formales. Aunque IU había abandonado la posición sensata y democrática de los primeros años del PCE en la democracia (que quedó atrás con la canonización de Anguita en la secretaría general), ahora Garzón tendrá el dudoso honor de ser el responsable de su certificado de defunción.

2. Pérdida absoluta de capacidad decisoria de los partidos nacionalistas, y no ya por el harakiri que algunos de ellos (fundamentalmente CiU) han practicado sobre sí mismos en el altar del independentismo. El PNV seguirá con su representación habitual, más o menos, pero no podrá decidir ni chantajear al Gobierno central (y con ETA silenciada, que no muerta, menos aún).

3. Preocupante desmembración del PSOE. Con la representación que se le vaticina, y con independencia de que gobierne o no, el PSOE va a obtener la más baja representación parlamentaria desde el restablecimiento de la democracia. Los socialistas tendrían que hacérselo mirar, aunque si gobiernan sabrán disfrazar su fracaso ‒son habilísimos para eso‒ con los logros que obtengan en el Gobierno, por pírricos que éstos sean.

4. Ascensión contundente y preocupante de la extrema izquierda antisistema (fundamentalmente por la citada desmembración y pérdida del sentido de Estado por parte del PSOE). Aunque Podemos ha suavizado mucho el lenguaje en los últimos meses, o precisamente por ello, aún no están claras sus verdaderas intenciones y su ideología real. Presumiblemente no tienen pinta de hallarse a gusto en una democracia como la nuestra, al menos a mí me lo parece. Y prefiero no esperar a que estén en el Gobierno para comprobarlo.

5. Renacimiento con C’s de un partido de centro. Desde 1982, España necesitaba un partido de centro, quizá no tan grande como la UCD pero sí con una capacidad suficiente para arbitrar y dialogar a dos frentes. Sé que hay quien dice ‒el PSOE principalmente‒ que Ciudadanos es la nueva derecha, pero también se les acusa desde el PP de ser una izquierda renovada (algunas propuestas naranjas avalan esta idea). Pues si a un partido los de izquierda los acusan de ser derecha, y los de derecha de ser izquierda… es porque es de centro. Verán como nadie acusa a Podemos, por ejemplo, de ser de derechas.

6. A diferencia de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno, la extrema derecha radical (tipo Le Pen) sigue sin tener representación en España. Es tranquilizador, aunque si Falange, por ejemplo, sacara 25 o 30 diputados la situación sería muy preocupante… pero no más, al menos para mí, que una representación similar de Podemos o cualquier partido como la CUP, Ganemos o cualquier otra marca blanca del populismo. Eso sí, un Parlamento con veinte o treinta radicales de Podemos y otros tantos falangistas sería una emergencia nacional.



Es todo, señorías.

sábado, 21 de noviembre de 2015

¿Raíces cristianas?

En el hotel de Bamako secuestrado por terroristas musulmanes el 19 de noviembre, los asaltantes pedían a la gente que recitara de memoria suras del Corán para comprobar que eran "de los suyos", y a los que los sabían los iban soltando.


No es la primera vez que los terroristas musulmanes hacen una cosa así. Y ya saben lo que han hecho y sin duda volverán a hacer: los que no sabían recitar suras del Corán eran asesinados sin contemplaciones, o en el mejor de los casos seguían retenidos y torturados.

No se tiene noticia de que ningún musulmán en esa situación se haya solidarizado con sus compañeros secuestrados negándose a recitar suras del Corán aunque las supiera; sin embargo, esa sí que hubiera sido una buena ocasión de ser auténticos mártires del Islam. (No recuerdo el caso de San Maxilimiano Kolbe para no herir susceptibilidades).

Pero mi pregunta ahora es otra.

En el mundo actual no hay ni un solo grupo ni grupúsculo terrorista internacional que ejecute sus atrocidades en el nombre del Cristianismo, ni uno solo, ni una sola persona. (Ya sé algunos sacarán a colación el Ku Kux Klan, pero no me sirve: no es específicamente cristiano y no actúa fuera de Estados Unidos).

Pero imagínense que lo hubiera. Que actuara en nombre del Cristianismo. Y que, en un secuestro masivo, obligara a los rehenes a recitar el Padrenuestro o el Credo para ponerlos en libertad.

Imagínense ahora que cometen una tropelía de ese calibre en cualquier país de Europa. En Francia, por ejemplo, o en España, Alemania o Gran Bretaña. Y que exijan a sus víctimas no ya que expliquen qué pasaje del Evangelio se recoge en San Mateo, capítulo 16 versículo 18, sino algo tan simple como recitar el Credo, o el Padrenuestro. ¿Qué porcentaje de franceses, británicos o españoles, incluso católicos de los que van a misa y -en el caso de nuestro país- sacan pasos de Semana Santa o no se pierden una romería del Rocío son capaces de decir el Credo o el Padrenuestro sin la apoyatura de la voz de los demás, es decir, de pura memoria personal? Yo creo que los terroristas se quedarían alucinados del bajísimo número de fieles "cristianos" que quedan en Europa. Por favor, no me vengan con matizaciones, Incluso aceptando que se puede ser cristiano sin ir a misa los domingos, no puedo comprender que alguien se diga cristiano y no sepa el Padrenuestro (lo del Credo ya es para nota). Acepto incluso se alguien sepa el Padrenuestro de memoria sin ser cristiano ni por asomo, sólo por haberlo aprendido de chico a la fuerza o por razones meramente culturales. Pero aun así mi pregunta sigue en pie: ¿Qué porcentaje de europeos sabe recitar el Padrenuestro?

O simplemente, aborde usted por la calle a cualquier ciudadano por cualquier calle de su vecindad y pídale que le recite el Padrenuestro. Verán lo que queda, en términos reales, de eso que llaman "las raíces cristianas de Europa".